El fin de semana vi la última película que hizo el actor que personalizó a Harry Potter llevado al cine: Daniel Radcliffe. Debo aceptar que cuando me cruce con el trailer del fim, rápidamente me llevó a la mente una película con un presupuesto de millones de dólares, que tenia el único objetivo mostrar esos celestes ojos (del susodicho actor) que hacen transpirar a adolescentes y no tanto. Sin embargo otra vez mi prejuicio cayó por la borda cuando la miré.
