Eh escuchado una vez, o me ha
parecido, que las aguas bajan turbias. Bajan turbias porque antes han subido, y
muchas veces un mar llamado por la luna llena, bajo el cielo estrellado, puede
ser bello. Puede ser bello verlo reflejar aquella circunferencia plateada sobre
las olas azules. Pero muchas veces aguas que no debería estar donde están
comienzan a subir, y subir, sin parar, y no reconocen ningún orden imperante de
“basta” o “atrás”. Y el agua ya no se posa sobre la arena de aquella playa
lunar. El agua usa de cause las calles empedradas, asfaltadas, de tierra, no
discrimina. El agua ha pasado por las calles, doblando las esquinas, usando a
los automóviles como barcos de papel, como un castor imaginario haciendo
diques, con barro, árboles, autos, humanos…
Literatura, política, collage de las realidades y muchas cosas más. Me gusta soñar que este mundo no es el único mundo posible.
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jueves, 18 de abril de 2013
miércoles, 3 de abril de 2013
Ante las inundaciones en Capital Federal y La Plata: las inclemencias climáticas y la desidia capitalista
Hoy no fue y no seguirá siendo un día más. Nuevamente
en la Argentina somos testigos de la desidia del capitalismo. Una lluvia,
excepcional, se convirtió en una catástrofe social, porque el gobierno de la
ciudad de Buenos, el bonaerense y el nacional que demostraron la falta de
infraestructura de en las zonas, y no tan zonas, más densamente pobladas del país.
¿Quiénes pagaron las consecuencias? Como siempre en su mayoría trabajadores y
sectores populares: “Es en la
"planificación" de las ciudades y barrios de acuerdo a los intereses
capitalistas, con edificios, shoppings, autopistas y predios construidos en
función del lucro empresario y alejados de los intereses básicos de las
mayorías sociales donde hay que buscar las razones del desastre.”
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