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miércoles, 24 de agosto de 2016

Cuento: Travesti.

Travesti 
La luna se encontraba llena y en lo más alto del cielo negro de la noche. Desde donde la miraba se le podían ver unos gigantes cráteres más grisáceos que el conjunto del satélite. Alrededor, como abrazándola suavemente, había pequeñas nubes. Las nubes formaban un marmolado con la luz blanca de ella, que me quedé mirándola maravillado por largo tiempo. Seguramente se debía a mis sentidos agudizados por la marihuana, pero seguramente si hubiese estado sobrio me hubiese parecido igual de maravillosa. No era la primera vez que fumaba y se me daba por pasear por la ciudad sin un objetivo claro más que el de caminar. Divagar era parte del plan en medio de tanta rectitud impuesta. Uno en la vorágine de la vida, de la cotidianidad que aplasta y asfixia, no le queda muchas ganas de perderse en las pequeñas (y grandes) cosas de la vida, como apreciar una luna brillosa marmolada en nubes de sintormenta. O un niño que juega saltando en un charco de una esquina mientras su madre, igual de embotada y asfixiada por la vida, lo mira azorada por su falta de responsabilidad de cuidar su vestimenta pulcramente lavada y planchada. Pero el niño continúa saltando en el charco de la esquina, indiferente de este mundo, inmiscuido en el suyo. Donde todo es un charco y él, un charco sucio en la esquina de un mundo.

viernes, 13 de marzo de 2015

Sobre obsesiones y fijaciones: La Idea (Música, Christian Dörge: Lycia)


Luego de mucho tiempo ha surgido un nuevo cuento. En este caso sobre otras de mis fijaciones: las obsesiones. Nuestro protagonista nos transporta desde la introspección a amores amados pero imposibles, a ideas, conceptos, y una resolución a su dilema acorde a su ser. Como creo que la música puede acompañar a la lectura, buscando algo acorde a mis gustos y a las ideas que nos quiere mostrar el relato, me decidí por un disco único, en mi opinión lo mejor que dio el movimiento gótico de los finales de la década de los '80: Lycia. El mismo compuesto por un tal Christian Dörge y donde convocó a lo mejor del movimiento en Alemanía, entre ellos a un Tilo Wolff (Lacrimosa) de 16 años. Espero que disfruten ambas obras.   

jueves, 26 de junio de 2014

cuento: Anselmo y los aparatos de dominación

¿Qué pasaría si un jubilado con su grupo de congéneres se cansan de la realidad, la cual la consideran copada de dominación de los poderosos? De algo de eso, con humor y sátira, trata el cuento el cual me lo pidió mi amigo Juan Pumilla, que de paso pueden visitar su blog acá. 

martes, 1 de octubre de 2013

Cuento: El Rostro

Les dejo un cuento que he escrito hace poco tiempo. La temática es sobre la violencia infantil, y como  muchas veces las frustraciones sociales de los adultos por esa sociedad tan podrida, recae sobre los niños, que muchas veces se creen que es propiedad de alguien.
      Además de eso, es parte de experimentaciones en el estilo, donde juego con la temporalidad y los personajes.
          Espero que les guste. 

viernes, 16 de agosto de 2013

Cuento Breve con influencia: "La venganza de Eduardo Martz"


Nostálgico con "haz tu propia aventura" que leía de pibe, cuando mi vieja me los traía de la biblioteca popular de Castex, hoy traigo un cuento que tiene algo de eso, se llama " La venganza de Eduardo Martz" es una historia que tiene la particularidad de ser intertextual con uno de los cuentos de las "Mil y una noches" que fue compilado por Borges y Bioy Casares "Cuentos breves y extraordinarios". Además de eso, tiene como varios finales, que pueden hilvanarlos o elegir uno, como mejor prefieran y se sientan cómodos.  

sábado, 10 de agosto de 2013

Cuento. Mursa y la Esfinge de barro y sangre o Los cuerpos de Lewy (parte 1 de 2)

Les dejo uno de los últimos cuentos que escribí. El titulo que le puse es "Mursa y la Esfinge de barro y sangre o el Cuerpo de Lewy". Mucho no le voy a comentar, trata la historia de Mursa, un joven de una sociedad y mundo lejano, que ante la muerte de su madre, debe enfrentarse a diferente avatares hasta sucesos que no pueden explicarse. Para acompañar la lectura les dejo una interesante banda de música Neo-clásica, con unos interesantes toques melancólicos y oscuros, que se llama "Stoa". Lo dividí en dos partes. No se olviden de compartir y recomendarlo si le gusto.

viernes, 15 de febrero de 2013

Relato "Forja" parte 6 -final-


El estruendo latoso, continuo y monótono del despertador a cuerda sonó hasta que su mano frenó los martilleos del mismo. Cuando se despertó, le pareció que no había dormido nada, que solo había sido una siesta. El estruendo se había acabado, pero seguía repiqueteando el que correspondía con el segundero. En medio de la negritud observó que hora era, las agujas, fosforescentes, marcaban que una aguja corta y gruesa se posaba sobre el cuatro, mientras que otra más larga y fina se posaba sobre la zona del doce. En otras ocasiones, esos números hubiesen sido iguales o tan banales como la oscuridad que cubría su cuerpo ese jueves de noviembre con aires de verano. Pero ese cuatro y aquel doce luego del tintineo violento, significaban que era de madrugada y que dentro de dos horas debía ir a su primer trabajo. Se levantó sobresaltado, la ansiedad y nerviosismo no le habían permitido dormir mucho.

sábado, 9 de febrero de 2013

Relato "Forja" Parte 5


El amanecer lo encontró parado mirando por la ventana, el cielo estaba limpio, el sol que comenzaba a aparecer alumbraba los charcos que la lluvia había dejado. Desde el pasillo escuchó el sonido de la puerta del baño que se cerraba, así que salió rápidamente hacia afuera para no encontrarse con la mujer. Mientras agarraba la bicicleta, por la ruta paso un Fiat 600 rojo, el sol lo hacía brillar, eso lo alegró, el sol lo alegró. No tenía reloj, pero sabía que era la hora de ir a trabajar.

domingo, 3 de febrero de 2013

Relato "Forja" parte 4


  Le pareció el viaje más largo de su vida. Cada una de las pedaleadas era un sufrimiento constante. El agua que se filtraba y le mojaba la piel lo quemaba como los vampiros con la luz del sol; las articulaciones hacían que cada movimiento se le escape un quejido. Y como si eso fuera poco, los crujidos de la  bicicleta parecían que se iba a quebrar. Pero no podía permitirse ser otro valiente más que iba a yacer en el suelo mojado de la zona. La oscuridad era total, solo podía ver apenas las marcas de la ruta, pero muchas veces pensaba que se las estaba imaginando. Un auto que venía frente a él lo encandiló y casi lo hizo caer de la bicicleta, pero también le permitió poder ver si venía bien por el camino. Mientras el automóvil seguía alumbrando vio que en la banquina, del lado por donde iba a cruzar el automóvil, había una bicicleta muy destruida con las ruedas descentradas y el cuadro casi partido en dos.   

martes, 29 de enero de 2013

Relato "Forja". Parte 3





La lluvia siguió cayendo torrencialmente por un par de minutos y luego se normalizó. Ninguno de los presentes se movió por un instante. Todos parecían que querían irse, pero ningún parecía animarse. Finalmente, de atrás de donde estaba él, comenzó a escucharse unos pasos seguros que avanzaban hasta la lluvia. Era Gonzales, el gordo Gonzales. Siguió caminando hasta que estuvo delante de todos. Los miró cómplices, sin emitir una palabra pero intentando decir muchas cosas. Todos lo miraban con la misma expresión. Con lentitud pero con firmeza, se fue poniendo la capa, uno de los compañeros le pasó unos lentes de sol, se apretó la capucha hasta que solo quedó los lentes afuera, y salió a la lluvia. Apenas su cuerpo salió de abajo del toldo se escuchó un bufido de sufrimiento pero nada más. Sus pasos eran firmes pero cuidadosos, esquivando charcos que se habían formado. Su caminata iba siendo alumbrada por los pocos rayos del sol que podían salir de atrás de las nubes, de los truenos y relámpagos. Cuando había hecho unos largos metros, ya su caminata no era lo segura que había sido al principio, les pareció escuchar mas de un bufido de dolor, y estuvo a punto de trastabillar un par de veces. Pero quizás era idea de ellos. Todos los que estaban en la puerta miraban expectantes a aquel valiente que se había adentrado en sus miedos. Mientras tanto, los rayos y relámpagos eran cada vez más fuertes y caían más cercanos. No podían dejar de mirar al aventurero, pero los relámpagos estaban más y más cercas. Hasta que uno golpeó en el pararrayos del tinglado, pero el segundo cayó en el medio del patio, donde la onda expansiva de la estática los volteó a todos en un sonoro dominó metálico. Cuando pudo levantarse volvió la vista hacía su salvador, pero yacía en el piso, todavía retorciéndose por los choques eléctricos que había sufrido. 

jueves, 24 de enero de 2013

Relato "Forja". Parte 2





Los sonidos del despertador que se mezclaban con los del trabajo, ahora se unían al de la caja pedalera vieja y oxidada. Mientras seguía al ritmo de los ruidos, seguía mirando el cielo embotado con la misma desconfianza y miedo que cuando estaba dentro de su casa. Aunque en aquel momento el miedo era mayor, allí estaba expuesto, cualquier gota que cayera desde el cielo chocaría con el cuerpo, sin pensarlo dos veces, se frenó en la banquina de la ruta y se puso la el rompevientos con la capucha cubriéndole toda la cara. A lo lejos se comenzó a divisar el gran tinglado de chapa donde funcionaba FORJA, apuró un poco el movimiento mientras el gris del cielo se confundía con el del asfalto gastado.

domingo, 30 de diciembre de 2012

Año nuevo, año de vida nuevo y relato "Bestias Coloniales"


Hoy vuelvo con otro relato con una pequeña introducción. Un 31 de diciembre de 1988, a las nueve y media de la mañana, según me han dicho, mi madre, anestesiada y con un corte de media panza, hacía que una pequeñez inconsciente saliera de la bolsa con líquido amniótico. A ese ser, luego de unos días le pusieron dos nombre y un apellido, Jorge Emmanuel Soria. Ese, en este mismo momento, escribiendo en una notebook, soy yo, por cumplir 24 años. Uno no se da cuenta, pero casi viví un cuarto de siglo, creo que un numero considerable, aunque parte de esos años fueron inconscientes y condicionados por la vida de otras personas.

martes, 3 de abril de 2012

A 30 años de la Guerra de Malvinas II: cuento "Será un día de abril"

Como dije anteriormente, la Guerra de Malvinas siempre sensibilizó. Este cuento que les presento fue escrito por primera vez cuando tenía 15 años. La narración trata sobre la descripción de un joven sobre lo que le sucederá un día de abril de 1982. Espero que les guste.  

jueves, 22 de marzo de 2012

A 36 años del Golpe de Estado Genocida II: Relato "El Abuelo de Matías"

 El Abuelo de Matías
El condenado II



Cuando empezaron a desaparecer/hace tres cinco siete ceremonias/a desaparecer como sin sangre/como sin rostro y sin motivo/vieron por la ventana de su ausencia/lo que quedaba atrás / ese andamiaje/de abrazos cielo y humo//cuando empezaron a desaparecer/como el oasis en los espejismos/a desaparecer sin últimas palabras/tenían en sus manos los trocitos/de cosas que querían//están en algún sitio / nube o tumba/están en algún sitio / estoy seguro/allá en el sur del alma/es posible que hayan extraviado la brújula/y hoy vaguen preguntando preguntando/dónde carajo queda el buen amor/porque vienen del odio
 Mario Benedetti Desaparecidos (fragmento)

jueves, 23 de febrero de 2012

Mi autobiografía en la literatura: Lo inexplicable I

 Este nuevo post trata sobre la autobiografía en la literatura, o mejor dicho en mi autobiografía en lo que escribo, que es bastante. Pensar la autobiografía en mi caso, es pensar, valga la redundancia, en mi biografía, mi historia, mi vida personal que se mezcla inevitablemente con mi experiencia como militante de un partido revolucionario. Cuando uno elige escribir es porque tiene algo que decir y considera que eso es importante y puede cambiar las cosas que considera que no están para nada bien. Al mismo tiempo, cuando decide militar es porque a lo largo de su experiencia personal generó ciertas sensibilidades que en un momento dado lo llevan a decidir organizarse. Uno no llega a la conclusión de que tiene la necesidad de organizarse porque le calló la idea del cielo de que aborrece la explotación capitalista descarnada. Lo que primero lo sensibiliza, o mejor dicho, lo que primero me sensibilizó fueron parcelas, fragmentos de la miseria engendrada por el capitalismo

domingo, 22 de enero de 2012

Mi "Cuento de Hada" II: "El joven del encendedor" (2 de 2)

Mientras tanto, el sol se iba escondiendo detrás de los árboles. A cada minuto el aire se iba sembrando de una capa cada vez más gruesa de humedad condensada, la misma que asesinó al pájaro, que escarchó a los edificios, y que lo acecharía durante la noche en medio de la crueldad gélida. Durante ese día el viento helado se había unido al frío envolvedor, ya era inaguantable, se había hecho dueño y señor de las calles de la ciudad.

martes, 17 de enero de 2012

Mi "Cuento de Hada" II: "El joven del encendedor" (1 de 2)

Uno de los cuentos que se consideran de “Hadas” o infantil es el de “La niña de los cerillos”. La historia fue escrita por el danés Hans Christian Andersen en la primera mitad del siglo XIX. El cuento trata sobre una chiquita pobre que esta vendiendo fósforos en vísperas de navidad. El frío helado de la nieve se acercaba y la nena no podía volver a su casa debido a la tormenta y al no haber vendido un fósforo. La noche la atrapa en la calle lo que la lleva a usar los fósforos para calentarse, hasta que se queda sin fósforos y la viene a buscar su abuela ya muerta.  
El cuento es uno de los que más me gusta, junto al de Hansel y Gretel. Con pinceladas suaves (como un analgésico ante lo terrible de la historia, propio de esos cuentos que han llegado a nuestras manos) nos muestra un contexto duro donde los niños sin tener que comer debían vender lo que sea para sobrevivir, los que sobrevivían.
Ahora les presento mi versión del cuento que titulé “El joven del encendedor”. Surgió principalmente inspirándome en la analogía de esa niña con tantas personas que duermen diariamente en todas las ciudades del mundo, en los destinos trágicos de ellos, en su muerte en manos de los crudos inviernos
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