El estruendo latoso, continuo y monótono del
despertador a cuerda sonó hasta que su mano frenó los martilleos del mismo.
Cuando se despertó, le pareció que no había dormido nada, que solo había sido
una siesta. El estruendo se había acabado, pero seguía repiqueteando el que
correspondía con el segundero. En medio de la negritud observó que hora era,
las agujas, fosforescentes, marcaban que una aguja corta y gruesa se posaba
sobre el cuatro, mientras que otra más larga y fina se posaba sobre la zona del
doce. En otras ocasiones, esos números hubiesen sido iguales o tan banales como
la oscuridad que cubría su cuerpo ese jueves de noviembre con aires de verano.
Pero ese cuatro y aquel doce luego del tintineo violento, significaban que era
de madrugada y que dentro de dos horas debía ir a su primer trabajo. Se levantó
sobresaltado, la ansiedad y nerviosismo no le habían permitido dormir mucho.
Literatura, política, collage de las realidades y muchas cosas más. Me gusta soñar que este mundo no es el único mundo posible.
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viernes, 15 de febrero de 2013
sábado, 9 de febrero de 2013
Relato "Forja" Parte 5
El amanecer lo encontró parado mirando por la
ventana, el cielo estaba limpio, el sol que comenzaba a aparecer alumbraba los
charcos que la lluvia había dejado. Desde el pasillo escuchó el sonido de la
puerta del baño que se cerraba, así que salió rápidamente hacia afuera para no
encontrarse con la mujer. Mientras agarraba la bicicleta, por la ruta paso un
Fiat 600 rojo, el sol lo hacía brillar, eso lo alegró, el sol lo alegró. No
tenía reloj, pero sabía que era la hora de ir a trabajar.
domingo, 3 de febrero de 2013
Relato "Forja" parte 4
martes, 29 de enero de 2013
Relato "Forja". Parte 3
La lluvia siguió cayendo torrencialmente por un par
de minutos y luego se normalizó. Ninguno de los presentes se movió por un
instante. Todos parecían que querían irse, pero ningún parecía animarse.
Finalmente, de atrás de donde estaba él, comenzó a escucharse unos pasos
seguros que avanzaban hasta la lluvia. Era Gonzales, el gordo Gonzales. Siguió
caminando hasta que estuvo delante de todos. Los miró cómplices, sin emitir una
palabra pero intentando decir muchas cosas. Todos lo miraban con la misma
expresión. Con lentitud pero con firmeza, se fue poniendo la capa, uno de los
compañeros le pasó unos lentes de sol, se apretó la capucha hasta que solo
quedó los lentes afuera, y salió a la lluvia. Apenas su cuerpo salió de abajo
del toldo se escuchó un bufido de sufrimiento pero nada más. Sus pasos eran
firmes pero cuidadosos, esquivando charcos que se habían formado. Su caminata
iba siendo alumbrada por los pocos rayos del sol que podían salir de atrás de
las nubes, de los truenos y relámpagos. Cuando había hecho unos largos metros,
ya su caminata no era lo segura que había sido al principio, les pareció
escuchar mas de un bufido de dolor, y estuvo a punto de trastabillar un par de
veces. Pero quizás era idea de ellos. Todos los que estaban en la puerta
miraban expectantes a aquel valiente que se había adentrado en sus miedos.
Mientras tanto, los rayos y relámpagos eran cada vez más fuertes y caían más
cercanos. No podían dejar de mirar al aventurero, pero los relámpagos estaban
más y más cercas. Hasta que uno golpeó en el pararrayos del tinglado, pero el
segundo cayó en el medio del patio, donde la onda expansiva de la estática los
volteó a todos en un sonoro dominó metálico. Cuando pudo levantarse volvió la
vista hacía su salvador, pero yacía en el piso, todavía retorciéndose por los
choques eléctricos que había sufrido. jueves, 24 de enero de 2013
Relato "Forja". Parte 2
Los sonidos del despertador que se mezclaban con los del trabajo, ahora se unían al de la caja pedalera vieja y oxidada. Mientras seguía al ritmo de los ruidos, seguía mirando el cielo embotado con la misma desconfianza y miedo que cuando estaba dentro de su casa. Aunque en aquel momento el miedo era mayor, allí estaba expuesto, cualquier gota que cayera desde el cielo chocaría con el cuerpo, sin pensarlo dos veces, se frenó en la banquina de la ruta y se puso la el rompevientos con la capucha cubriéndole toda la cara. A lo lejos se comenzó a divisar el gran tinglado de chapa donde funcionaba FORJA, apuró un poco el movimiento mientras el gris del cielo se confundía con el del asfalto gastado.
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viernes, 18 de enero de 2013
Relato FORJA -parte 1- (inspirado en escena de Memorias para reincidentes)
Hoy vuelvo con un nuevo post, que en realidad
van a hacer una serie de publicaciones. La misma va a ser un relato por partes
que se llama FORJA. La idea del cuento comenzó cuando estrenamos en la ciudad el
documental “Memorias para reincidente”(si no la pudieron ver aca pueden tener más información, o contactate conmigo por privado) en la sala de cine Amadeus. Días antes
la estaba mirando en mi casa y me termina llamando la atención una escena en
particular. Es la que comienza a comentar el “Petiso” Páez (uno de los
dirigentes del SITRAC-SITRAM) sobre la experiencia durante el clasismo cordobés
y el caso de la fábrica FORJA, donde los trabajadores en medio de una asamblea
terminan planteando que se quedaban sordos, que no tenían erecciones, y que
muchas veces terminaban pegándoles a sus mujeres para no tener que demostrar su
falta de erección. Y ahí terminó confirmando que la realidad termina superando
la ficción de la manera descarnada. Uno entre tantos ejemplos donde la anarquía
y esclavitud capitalista lleva a convertir materialmente a sus asalariados en
cosas, los termina deshumanizando a tal punto de perder partes vitales de su
cuerpo. Aquello me funcionó como inspiración, luego lo demás es ficción. El relato
inicia sobre un protagonista que trabaja en FORJA, una metalúrgica fantasma
donde producen cosas de metal que ni siquiera ellos saben para qué sirve, y
desde ese punto como ese trabajador y sus compañeros comienzan a perder
humanidad, siendo una victima más de la alienación, pero ya no solamente en
tema de lo que produce, sino sobre su propio cuerpo.
Espero que lo disfruten.
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